DXMARIUS

Координаты 459

Uploaded 7 августа 2014 г.

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рядом с Bucharest, Bucureşti (România)

La Paris de oriente, museos, calles de siglos de historia de corte de medio evo, arquitectura barroca, escuchaban mis oídos un idioma que como autodidacta, devoraba con un libro en la distancia, sin éxito, pero escucharlo era una hermosa música que jamás sentí, pero que deseaba bailar, un Déjà vu. Por alguna razón lo entendía, aunque cualquiera sabe que una lengua romance es legible al entender de quien domina otra. Siempre hallé un placer exquisito al caminar por las vías férreas, en cualquier parte, como caminaba en Puente cuando las había, cuando no las habían levantado aún, desprendiéndonos de recuerdos del tren de la Capilla (Yo nunca lo conocí pero siempre lo imaginé con sus líneas férreas) Caminar por la carrilera es evocar otras épocas que aquí en la capital del país carpático y danubiano es una realidad. A lo lejos escuchaba unas campanas y me gustaba su sonido, aunque lo extraño es que cada vez estaba más cerca. Como si los campanarios de las iglesias se movieran buscando fieles. Alguien me gritó algo al principio un incomprensible (Duteeeee Duteeeeee ce dr@/&/$•/)= face-ţi nebunnnn nebunnnnn) era el maquinista de un tranvía que desde atrás y sacando la cabeza por la ventana del viejo tramvaiul șapte (séptimo tranvía) me gritaba y con sus campanas me quería advertir que sería una estampa si no me quitaba. Allí escuchaba de las primeras palabras en rumano, dirigidas a mí, que no fueron precisamente oraciones ni poemas. Luego que se fuera el otoño sin despedirse, nunca sentía tanto frío en un día en el que a las cinco de la tarde, ya era noche y duraba hasta pasadas las ocho de la mañana, apocalíptica y larga penumbra, que con diez o veinte bajo cero, hacía soñar con primavera todo el año. Para todos con quienes cruzaba palabra, rayaba en lo absurdo y extraño que alguien como yo viniendo de un lugar de primavera doce meses de doce, soñaría con venir a este infierno gélido, como algunos lo llamaban y más aún, hacer realidad el "venir" a esta tierra repleta de leyendas de lobos y vampiros, donde la noche es tan larga en la “iarna”. Vi la esperanza y la ilusión en los ojos de una mujer del campo, cuyos surcos faciales eran como olas en un mar de piel blanca como porcelana, como la desconocida estela que sin piedad caía del cielo en futuros días y contrastaba con un azul profundo de sus ojos, si no escucharía su respirar, pensaría que su piel carecía de vida alguna; cuando le dije que no existía la nieve de donde venía, más que en las altas cumbres, que todo el año se podía cultivar, que nunca nevaba. Me reprocha dejar esa tierra y se va con una sonrisa. El agua hirviente salía de la llave y al instante se congelaba en el pocillo del café, que reposaba en el marco de la ventana de triple vidrio, del viejo edificio soviético donde me refugiaba. me sentía feliz por las nuevas sensaciones y la gente, incomprensiva, se desvestía de su habitual cara de poca ilusión y se alegraba por mi dicha. Al poco tiempo me sumo a esta ola colectiva de odio por el invierno y sin percatarme, ya era amigo del mal humor, el dolor de espalda y la constante tensión muscular. Frío cuando muere el bello otoño, frío que asesina la gama cromática de todo lo visible y lo transfigura en un blanco infinito terrorífico y mordaz, que hace difícil la empresa de distinguir el cielo del suelo, una ausencia total de horizonte alguno. Eso me enamoró más de la antigua București, naciente por la iniciativa de un pastor muchos siglos atrás, según la empolvada e incompleta Lexis 22 que dejaba de reposar en el viejo librero de mi casa, cuando releía con ilusión, mientras esperaba la noche para buscar el radio de onda corta que traía a mi escuchar y a mi aprender, las ondas de la Radio România Internațional, con la hermosa voz de Victoria Sepciu, quien me recordaba lo linda que sería la tierra de Transilvania, Bucovina, Nadia Comaneci, Eminescu y Emil Cioran. Incluso volviendo al país, donde siempre se puede cultivar y cosechar, anhelo regresar a ese albo omnipresente, a la ciudad de la “Bucurie” (Felicidad)

1 comment

  • Фото Oscar Upegui

    Oscar Upegui 23.02.2018

    Excelente recorrido por esta ciudad Europea, Gracias Amigo por compartir el trazado.

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