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Расстояние

4,55 км

Набор высоты

17 м

Техническая сложность

Низкая

Потеря высоты

17 м

Макс. высота

24 м

Trailrank

48

Мин. подъем

6 м

Тип маршрута

Круговой

Время в движении

один час 30 минут

Время

один час 49 минут

Координаты

1017

Загружено

10 сентября 2020 г.

Записано

сентября 2020
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рядом с Puerto Real, Andalucía (España)

El parque de Las Canteras es un parque urbano público situado en Puerto Real. Ocupa un espacio rectangular de 740 metros de largo y 340 metros de ancho, lo que supone un terreno de 25 hectáreas situado al norte del centro urbano de la villa puertorrealeña.

Flora: Abundan el pino piñonero, el lentisco, la retama, muchas otras especies arbustivas de matorral y diferentes especies de orquídeas.

El parque destaca por ser la recuperación de una antigua cantera para la extracción de piedra, que se repobló con especies autóctonas hasta crear un bosque mediterráneo artificial.

El sitio que ocupa el parque fue lugar de asentamiento prehistóricos, y también de hornos romanos. Se sabe que en el siglo XVI se extraía piedra ostionera que se utilizó en la construcción de numerosas edificaciones de la zona y también en la Catedral de Sevilla.

Después de la explotación el lugar se abandona, para ser restaurado como jardín bosque, hasta tal punto que cuesta distinguir que el ecosistema sea artificial. Se tiene constancia que en 1882 el dueño, D. Pedro José de Paúl permitía su uso para aquel que quisiera visitarlos. En 1905 se recibe la noticia que el pinar quiere ser vendido y talado, y es cuando el ayuntamiento emprende una colecta entre los ciudadanos para comprar la finca.

El 7 de agosto del año 1909, el Ayuntamiento de Puerto Real, siendo alcalde Antonio Segovia Gutiérrez, a petición de sus vecinos adquirió por la cantidad de 25.000 pesetas el pinar de Las Canteras. De esta suma, 4.000 puso el Ayuntamiento, 6.614 fueron donadas por el vecindario en suscripción popular y la cantidad restante fue prestada sin interés por varios pudientes vecinos. De todos estos, sería el Marqués de Comillas, dueño del Dique de Matagorda, quien aportara una mayor cuantía.

La compra pública de este pinar de poco más de 24 hectáreas, aprobada por Real Orden del Ministerio de la Gobernación con fecha de 21 de julio de 1909, se comenzó a gestar años antes. Ya en 1905 publicaba este mismo periódico la inquietante noticia de la posible venta y tala del pinar de Las Canteras, una finca que aunque de titularidad privada (era su dueño Pedro José de Paúl) desde hacía décadas, concretamente desde el año 1882, se venía utilizando para el esparcimiento de los puertorrealeños y los numerosos visitantes que de buena parte de Andalucía acudían a la Villa atraídos fundamentalmente por el hermoso pinar.

La fama de Las Canteras era tal a fines del siglo XIX que se convirtió en el principal reclamo de la población. Así describían Rafael de Cózar y Santiago Casanova el lugar en su Anuario de la Villa de Puerto Real para 1897: "El gran aliciente de Puerto Real es el hermoso pinar de Las Canteras, cuyo higiénico ambiente y pintorescos paisajes son en parte para que se haya creado tal fama que en España entera es conocida la propiedad del Sr. D. Pedro J. Paúl como uno de los más agradables y seductores paseos formados por la naturaleza, para solaz y esparcimiento de los hombres".

Pero la historia de este paraje va más allá del siglo XIX, si bien entonces (una vez agotadas sus vetas de roca ostionera) fue cuando se convirtió en lugar de recreo. Mucho antes, Las Canteras, zona conocida desde el siglo XVII como Pago de Troya, disfrutaba de un rico pasado. De sus pétreas entrañas salió durante más de dos siglos el material que habría de dar forma a algunas de las más singulares construcciones de la Bahía.

La extracción de piedra fue una actividad muy común en el territorio puertorrealeño incluso antes de que se fundara la Villa a fines de la Edad Media, en 1483, cuando aún estas tierras pertenecían a Jerez de la Frontera. Ya en la primera mitad del siglo XVI hay constancia de cómo determinados canteros sacaban piedras de las canteras locales para abastecer las obras que por entonces se acometían en la Catedral de Sevilla, entre los años 1541 y 1548. Conocido es el litigio entre el Ayuntamiento de Puerto Real y el Cabildo Catedralicio hispalense en 1547, donde ambas corporaciones se disputan las piedras puertorrealeñas, unos para la construcción de la Capilla Real de la Catedral, otros para la fábrica de la Prioral de San Sebastián. Igualmente por aquel entonces, acaso un par de décadas antes, se utilizaban las piedras de nuestra población en la construcción del actual Ayuntamiento de Sevilla, obra de Diego de Riaño.

Pero estas piedras puertorrealeñas que se emplearon en estas obras sevillanas no procedían de lo que hoy conocemos como pinar de Las Canteras sino de la Atalaya de Barguetas, una zona de la cual hasta hace poco se desconocía su ubicación, pero que en estos momentos podemos situar sin riesgo a equivocarnos al Noreste el término municipal, no lejos de la Zarza y La Castellana, cerca de las antiguas canteras de la Martelilla jerezana, transportándose sus piedras hasta el embarcadero que existía en el Salado (río San Pedro). De hecho, las características de las piedras de Barguetas poco tienen que ver con la tan conocida piedra ostionera de Las Canteras (Pago de Troya).

La pedrera de Atalaya de Barguetas se debió de agotar en los años centrales del siglo XVI, así, ya en 1565 para las reformas que se realizan en el principal edificio de Puerto Real, la Prioral de San Sebastián, se tienen que traer las piedras desde la Sierra de San Cristóbal. Igualmente en 1611, cuando el capitán Cristóbal de Rojas inicia las obras del castillo de Santa Cruz de Matagorda, no encuentra piedras de provecho en la localidad.

Será entonces cuando se inicie la explotación de un nuevo lugar, el Pago de Troya (Las Canteras). Los primeros datos sobre la extracción de piedras en este enclave datan del año 1638, cuando el capitán Juan Bautista Corbachino, ingeniero militar, continuador de las obras de Rojas pide licencia al ayuntamiento para sacar piedras de la pedrera de Troya para los fuertes del Puntal y Matagorda.

Desde entonces y durante dos siglos se abrieron en el lugar numerosas canteras. Conocemos como en el año 1738 se explotaban a la vez hasta trece pedreras (de ahí su apelativo, en plural, Las Canteras). Sus piedras se emplearon para múltiples fines, especialmente a partir del siglo XVIII, cuando la expansión demográfica y económica que vive la comarca gaditana exigía un continuo aporte de piedras para nuevas edificaciones, de toda índole, desde obras civiles a religiosas o militares. De aquí salieron parte de las piedras utilizadas en la construcción de las murallas de Cádiz, al menos desde el año 1697 (la zona que va desde la Catedral Vieja al baluarte de los Mártires), incluso en el año 1776 la Corona expropia cuatro canteras para abastecer estas obras (las canteras grande y chica de Juan Abollado; la cantera de doña Josefa de Castro y la cantera de Pedro Cid). La Carraca se construyó con sus piedras, así como gran parte de las edificaciones locales, el muelle, templos…

El abandono de las pedreras de Las Canteras llegaría a comienzos del siglo XIX. Durante la primera década de este siglo sufrió Puerto Real el duro envite de las epidemias y la guerra, la fiebre amarilla acabó entre 1800 y 1801 con casi un tercio de la población, y poco después, entre 1810 y 1812 la villa es ocupada y devastada por el ejército imperial de Napoleón. Desde entonces ya no hay noticias de nuevas explotaciones en el pago de Troya.

En 1841 el lugar pertenecía a la Hermandad del Santísimo Sacramento y ya en 1857 encontramos como su dueño a D. Pedro Ignacio de Paúl, quien lo había comprado pocos años antes a D. Jacobo Gordon, a partir de entonces y hasta su compra definitiva por el pueblo de Puerto Real, hace ahora cien años, la propiedad de Las Canteras estaría ligada a esta familia.

El bosque está formado por pinos piñoneros, acebuches y lentiscos mientras que en el matorral descatan especies de orquídeas oriundas del sitio.

En el centro del parque hay un altar dedicado a la adoración de la Virgen de Lourdes, patrona de la localidad, a la que se le atribuyen haber realizado milagros en la zona.

En los puntos donde se abre la arboleda se le denominan patios, destacando el Patio del Pozo y el Patio Alto.

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Парк

Patio del Pozo

Los caminos conectan zonas desarboladas que localmente se denominan "patios". En ellos existen bancos y zonas de descanso. El Parque es muy interesante por su frondosidad, dimensiones, red de senderos laberínticos, desniveles, varidedad de flora y avifauna, sensación de aislamiento en ciertos puntos, pareciendo que se está en medio del bosque. Aunque tiene restos romanos y medievales, estos no se visitan. Lo que podemos ver es una red de senderos que discurren en el fondo de la cantera, dándonos la sensación de estar rodeados de cerros, aunque en realidad estos sean los restos de la altura original del suelo. La profundidad de la excavación puede llegar a 40 metros, pero suele ser de entre 6 y 12 metros. Los árboles tienen porte monumental y muchos son centenarios existiendo más de un centenar de pinos con edades comprendidas entre 200 y 100 años. Otros árboles son más jóvenes, destacando los rodales de pino carrasco, llegados en la democracia. Su transformación en parque es ya centenaria y sigue el modelo romántico ingles que prioriza la apariencia de no intervención. Se puede decir que se trata del mejor ejemplo de este tipo de parque en la provincia.
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Patio Negro

Entre la fauna y flora destaca una gran diversidad vegetal, que incluye orquídeas, lirios y especies endémicas. Como hemos dicho, los grandes pinos piñoneros y los lentiscos arborescentes son dignos de visitar. Entre la fauna destaca el escaso camaleón, difícil de ver, y una rica herpetofauna. Las aves son omnipresentes, destacando la concentración de jilgueros y verderones y la abundancia de currucas y abubillas. Es muy común poder ver y oir el mirlo, el cuco y el pito real. Abundan los avistamientos de gavilán, tortola común y perdiz roja. Nosotros, con niños ruidosos, pudimos acercarnos a dos abubillas y varios "noveles" de alcaudón común, jilguero y verderón, aún incautos y confiados.
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Patio Oscuro

Este Patio es muy pequeño
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Patio Villalta

Se trata de una inmensa zona desarbolada con bancos para el descanso
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Patio de la Gruta - Ermita Nuestra Señora de Lourdes

Un espacio de referencia en su interior es la llamada "gruta" de la Virgen de Lourdes, centro de gran devoción local y que cuenta con romería, hoy más que decente, pero antaño muy numerosa. La Virgen de Lourdes es la Patrona de Puerto Real. HISTORIA Patrona del pueblo desde principios del siglo XX. Por aquel entonces el R.P. D. Francisco Tarín, en el año 1990, recorría los pueblos gaditanos para fomentar y difundir la devoción de María. Hablaba con entusiasmo de los favores que eran otorgados a los fieles que peregrinaban al pequeño pueblo de Lourdes, guiados por su fe. Por esa fecha era párroco de la iglesia Mayor prioral de la Villa, D Francisco Ramírez Cuevas, quien decidió construir una gruta en la cabecera de la nave del Evangelio, con el fin de colocar una imagen de la Virgen bajo la advocación de Lourdes. El día dos de mayo del año 1911 se organizó el Triduo inaugural de la capilla y el día cinco de ese mismo mes se celebró una Eucaristía para la bendición de la esperada gruta. A dicha celebración acudió una joven que padecía “tuberculosis ósea”, una enfermedad incurable. Llegado el momento de la comunión se produjo la sanación de la mencionada joven que fue a comulgar totalmente sanada. Desde entonces se produjeron múltiples peregrinaciones a la Villa de Puerto Real. Este hecho, entre otros motivos, llevó al pueblo de Puerto Real, a su Ayuntamiento y al personal eclesiástico, a realizar la petición al Papa Pío X del patronazgo de la Virgen de Lourdes para nuestro precioso pueblo. Gracias a todos estos hechos, el día nueve de abril de 1913, fue proclamada Patrona de Puerto Real la Virgen bajo la advocación de Lourdes. El 11 de Febrero, es el día de la Patrona.
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Ofrendas

A la izquierda del la Ermita sale un senderito ascendente que nos deja en un árbol bajo el cual la gente del pueblo deja ofrendas o exvotos. Un exvoto​ es una ofrenda que los antiguos hacían a sus dioses. Estas ofrendas se depositaban en santuarios o lugares de culto y podían consistir en figurillas que representan personas o animales, armas, alimentos, etc. El ofrecimiento de exvotos tiene su origen en las civilizaciones egipcias y mesopotámicas. En España destacan los procedentes de excavaciones iberas del siglo III a. C., encontradas en el sur y el sureste peninsular, los exvotos iberos suelen tratarse de figuras que representan guerreros, jinetes o animales, normalmente elaborados en bronce. Posteriormente el símbolo fue tomado por el catolicismo y el exvoto pasó a ser una ofrenda dejada por los fieles que habían recibido un don o curación como ofrenda y recuerdo. Pueden verse actualmente en centros de peregrinación, apoyados sobre las paredes o colgados del techo objetos tales como muletas, ropa, ruedas de autos y todo tipo de cosas que representen el hecho desafortunado del que se habían recuperado
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Patio de los Tres Pinitos

Otro pequeño patio
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Patio Alto Chico

El Patio Alto es muy grande y está dividido en dos zonas desarboladas, una más pequeña que la otra
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Patio Alto Grande

Un soleado patio en la zona más alta
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Vistas

Estamos en la zona más alta, aquí no hay caminos, sino pequeños senderos con fuerte inclinación i magino que producto de la antigua cantera. Quizás sea la parte del recorrido más desconocida. Aquí se pude investigar por infinidad de senderillos.
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Patio de los Canteros

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