DXMARIUS

Время  8 часов 52 минут

Координаты 1474

Uploaded 30 августа 2016 г.

Recorded июля 2016

  • Rating

     
  • Information

     
  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
-
-
2 019 m
1 596 m
0
4,0
8,0
16,09 km

Просмотрено 1215 раз(а), скачено 3 раз(а)

рядом с Puente Nacional, Santander (Republic of Colombia)

"Desconfiaré de las personas que no aman a los perros", leí una vez en un libro, pero no me gustan mucho; confieso que es una mezcla entre miedo y a veces asco por mi agudo olfato que percibe aromas no muy agradables. Es la rabia que se siente cuando te obligan a bajarte de la bicicleta porque ya respiran cerca al muslo para clavar sus dientes en el. Es su saliva y sus heces que minan las calles y revuelven el estómago.

Sin embargo he aprendido últimamente a concienciarme por algunas personas que me rodean, por su ejemplo. Julián González, ciclomontañista de Güepsa, Santander y Claudita, su novia, quienes aman más a los perros que a algunos humanos mucho más despreciables, tal vez como yo lo solía ser o el profesor Hernando Diaz quien también disfruta de la bicicleta con su esposa y tiene la fortuna de ser querido por muchos canes en su casa de Zapatoca que son los primeros en alegrarse cuando sus amigos humanos llegan a su hogar, después de pedalear por todo Santander, o cómo olvidar la alegría infinita de ver cómo alguien tan ejemplar como Claudia Pineda, desde Europa, se le agrieta el alma cada vez que recuerda el amor de sus hijos Timo y Viito, a quienes fotografié, conocí y disfruté de su energía y alegría al iniciar este año mientras nadaban en el cristalino río Cuchinero. Cuando esas fotos cruzaron el Atlántico, no duraron mucho en ser un flechazo al corazón de mi hermosa amiga que los extraña con fervor y amor verdadero o mi hermosa Angélika María, quien al principio lloraba y sufría porque le dolía mi horror y negación a tener a su querido Tobi, en mi casa. Él es un perrito criollo amarillo de visión por un solo ojito y el mejor cazador de ratones que he conocido, más que todos los gatos juntos que han caminado clandestinamente en mi casa, donde vive ella y el, conmigo desde hace ya casi un año.


Tobi me enseñó que debo ser mejor persona, más tolerante, más incluyente, pues a pesar de mi inicial rechazo, me seguía saludando cuando llegaba a la casa, luciendo las prendas del cansancio rutinario y la soledad. Me seguía, como hoy a pesar de mi fastidio por verle y pensaba, que debiera estar en un campo, lejos de personas como yo que se dolían por su aroma o su incansable y hostigante ladrido que hasta en las madrugadas me espanta el sueño, porque no le caen bien los gatos.

Aprendí que si un animal perdona y persiste ante el rechazo, en propia persona hay que hacerlo también; me ha sabido indultar, aún con tanto desprecio, no me ha pagado con la misma moneda por ser tan indolente y por sacarle tantas veces de la casa, negándole el refugio del frío con un portazo en el hocico. Si él tiene un corazón que todo lo perdona, ¿Porqué uno no puede perdonar y querer?

Ahora hicimos las paces, porque mi sobrina, su dueña, lo adora y yo a ella le permito todo por que ella también me ha enseñado a ser mejor persona. Cada vez que digo una mala palabra, debo pagarle una moneda. A veces no le cumplo pero ciertas veces me pongo al día, además ella es como una hijita que nunca tuve, es ejemplar, me enorgullece que tengamos el mismo apellido y que mi madre la amaba cuando ella vivía y ahora protege a su nieta desde el cielo. Seguramente mi padre también y si viviera sería su consentida, estoy más que seguro, viviría feliz viajando con ella a todas partes, diciendo, "si, ella es mi nieta y es de las primeras en su clase de bachillerato". Yo lo hago de la misma manera.

Recuerdo que subimos a la vereda donde pasaba mi infancia y visitaba a mi Nana Carmen, mi mamá del campo; mi Angélika y Tobi aguantaron el camino en ascenso de ocho kilómetros sin problema, pues disfrutábamos de cada flor que gritaba con sus colores, reclamando una fotografía, para ser inmortal o al menos para renacer cada vez que su imagen sea admirada. Tobi saltaba de alegría, movía su cola y ponía a prueba su valentía con otros más grandes de su especie.

Los perros a nuestro paso nos latían a los tres con envidia y rabia o tal vez eran saludos, pues así como mi amigo Julian, aprendí a saludarles, extendiendo la mano para ser olfateado y así callar los ladridos cacofónicos que anuncian la llegada de extraños, apagando el fuego amenazante de la cobardía del espíritu. Ya sin esa rabia o miedo en el corazón, sin la amenaza de recoger piedras o palos para que ni se acerquen, sin el miedo en el alma que les repelía junto con rociarles agua de la botella de la bicicleta. Ya el aire traía el olor a la noche y la lluvia de la que nos refugiábamos en casa de una amiga en medio de la verde y llena de vida Vereda Jarantivá, no daba un ápice de tregua; debíamos esperar y nuestra anfitriona, la dulce señora Eva, comienza a llamar por teléfono a conductores de camiones para que nos regresaran al pueblo. De repente la lluvia se fue sin dar aviso y con las últimas luces de ese día, mi sobrinita me mira y sonriente con férrea seguridad me pide que nos devolvamos a pie. La noche nos agarra de frente y nos encierra, pero bastaba su risa bonita y nuestros recuerdos de su infancia para aliviar esa oscuridad. Llegamos a la casa con mucha alegría.

"Desconfiaré de las personas que no aman a los perros", leí una vez en un libro. Ahora esa frase cobra mucho sentido.
панорама

Mirador De Puente

Mirador De Puente
Waypoint

Vda Jarantivá

Vda Jarantivá
панорама

Paso Nivel

Paso Nivel
Храмовая архитектура

Nueva Capilla de Providencia

Nueva Capilla de Providencia

1 comment

  • Фото Oscar Upegui

    Oscar Upegui 14.12.2017

    Una muy buena ruta, acompañada de buenas fotos y una muy buena descripción que merece buenas valoraciones.
    Saludos compañero.

You can or this trail