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3 299 m
1 790 m
0
2,7
5,4
10,83 km

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рядом с Baños de Panticosa, Aragón (España)

2017-04-10
Inicio 05:29, fin 18:14, tiempo de ruta aproximadamente 12h
1800m desnivel positivo, 1450m desnivel negativo

Dificultad corredor AD.
Pasos mantenidos de 45/50º en el corredor.
Pasos pequeños pero extremadamente comprometidos al final de la cresta del Cerbillona, por cornisas de hasta 60º con gran patio
Trepadas de III en la chimenea con los crampones puestos en roca muy descompuesta.

Material. En la época realizada, material invernal básico, casco, arnés, cuerda de 30m, placas de aseguramiento y algunos anillos de cordino. Puede ser útil subir algún fisurero y mosquetón de seguridad para asegurar la cornisa.

Partimos del refugio de Labaza o Cerbillonar. Ayer dejamos el coche en el refugio de Bujaruelo y remontamos el valle hasta aquí.

Comenzamos la ruta de madrugada, aún de noche. Hemos dormido bastante bien, necesario aislante o colchoneta y saco de 0º. Abandonamos el aislante en la cabaña, donde esperamos recuperarlo a la bajada. Está previsto que durante el día haga bastante sol y calor, de ahí el madrugón, que luego descubriremos que no fue suficiente.

Cruzamos con cuidado las torrenteras que caen por el barranco de Labaza, que bajan cargadas.Encaramos el barranco subiendo directamente por una pequeña torrentera con poca agua que cae a la izquierda de la cascada en la que desagua el arroyo Labaza. La senda realmente remonta el espolón que tenemos a la izquierda, pero el terreno es complejo, hemos leído que no está muy señalizado y nos agobia que se nos eche el tiempo encima, así que preferimos ir fuera de sendero.

Poco a poco vamos remontando por pedreras llenas de agua y herbazales, subiendo recto primero y luego girando hacia la derecha, hasta ponernos al lado del arroyo Labaza. En este punto el arroyo forma una gran y bonita poza, que se va cerrando hasta una cascada donde recibe el agua. Encontramos los hitos de la senda, y vamos siguiéndoles, todo el rato por la margen izquierda. Llegamos a un pequeño circo donde el arroyo se enrisca hacia la derecha, pero nuestra senda nos separa hacia la izquierda, ya metiéndose en neveros cada vez mayores.

Tras pasar un pequeño espolón rocoso, llegamos a una gran pala de nieve dura de unos 30 grados, ya con continuidad hasta arriba, así que paramos a ponernos los crampones. Estamos a unos 2350 metros de altitud y comienza a amanecer.

Seguimos ascenciendo, virando un poco hacia la derecha. A lo lejos, aún muy por encima, se ve la gran pared de la Marmolera, que separa al Pic Central del Montferrat. El camino no tiene pérdida, hay que ir flanqueando las grandes paredes que caen el espolón sur del pico Cerbillonar, dejándolas a la izquierda y todo el rato con rumbo hacia la Marmolera. Subimos otros 400 metros, alternativamente por nieve y espolones rocosos. La nieve aún es muy buena, pero cruzamos muchas coladas de aludes, y vemos los primeros rayos de sol iluminando el Montferrat y la parte alta de la Marmolera.

A unos 2750m de altitud alcanzamos el circo glaciar bajo la pared de la Marmolera, que desde aquí es inmensa. Llevamos unas tres horas y media de ascenso puro y duro. Las cimas de los tresmiles que nos flanquean parecen aún lejísimos, se empieza a notar el mucho peso que llevamos en las mochilas, y para colmo el sol ilumina de pronto el campo de nieve ante nosotros. Muy malo. Desde aquí por fin alcanzamos a ver la entrada del corredor de la Moskowa, que hasta ahora nos tapaba el espolón sur del Cerbillona. Sacamos los piolets y nos ponemos a la faena.

Al principio la cosa no va tan mal, pero en cuanto se empieza a empinar un poco, pagamos no haber madrugado aún más. La nieve se transforma, y nos toca prácticamente nadar en algunos tramos. Tardamos más de una hora de sudor y lágrimas para alcanzar la parte alta del corredor, desde el que por fin alcanzamos a ver la entrada de la chimenea. Como referencia, en la chimenea hay un gran roca blanca que destaca entre el resto de rocas de la cresta, de color pardo oscuro. Viramos hacia la izquierda desde el corredor para encarar la entrada del corredor, a unos 3000m.

Guardamos los piolets para estar más cómodos para la trepada. La primera parte de la chimenea básicamente consiste en subir hasta el filo de la cresta, a través de unas pequeñas gradas de roca bastante descompuesta, por lo que hay que prestar extrema atención a dónde se ponen las manos. Subiremos teniendo hacia la izquierda, hasta llegar al filo. A partir de aquí y hasta que la abandonemos, la cosa se pone delicada, por el increíble patio que tiene la caída hacia el valle del Ara.

Avanzando con extremo cuidado, llegamos a unos bloques hasta donde sube una pala de nieve muy inclinada desde el corredor, y hasta la que hay una caída de unos tres metros. Aprovechando un cordino muy nuevo que hay rodeando al bloque, montamos un pequeño rápel hasta la pala, que cruzamos para alcanzar una pequeña repisa rocosa a los pies de otra pared. Un apunte aquí. En las condiciones de nieve en las que hicimos la ruta se podría, y creo que habría sido más sencillo, seguir por el corredor y coger esta pequeña pala encajonada.

Desde la repisa hacemos otra pequeña trepada bastante vertical hasta coger de nuevo el filo. Avanzamos un poco y nos encontramos el paso más delicado del día. Sobre la cresta, muy afilada en este punto, hay una cornisa de nieve muy alta e inclinada, de unos 60º. La nieve no está del todo estable y pasamos con muchísimo cuidado. El paso no es fácil de asegurar, pero a toro pasado creo que hubiera sido prudente hacerlo. Hemos tardado una hora en recorrer la chimenea

Abandonamos por fin la cresta y por fin tenemos a la vista el collado de Lady Lister. Para llegar aún nos tocará subir unas laderas de 45/50º, afortunadamente de nieve muy venteada y suficientemente dura. Recorremos estos últimos 150m dejando la cumbre del Cerbillona a la izquierda, hacia el collado. Se hacen muy duros, con toda la paliza acumulada y el calor cada vez más insoportable.

Por fin alcanzamos el collado, sobre las 11 y media de la mañana. La vista es increíble. Vemos el valle del Ara, con el refugio del que venimos en picado bajo nosotros. Cientos de cumbres y frente a nosotros, al fin, el Plateau superior del glaciar de Ossoue, y sobre él, la cima del Pique Longe. El momento es emocionante, después de tanto sufrir, ya lo tenemos al alcance de la mano.

Aprovechando que estamos en el collado, nos acercamos a la cima del Pic Central, desde donde tenemos unas vistas espectaculares de la Marmolera, esta vez desde arriba. Pero estamos impacientes y rápidamente volvemos al collado. Nos acercamos al pie del Vignemale rodeando la cabecera del glaciar, para curiosear un poco en las famosas grutas del conde de Russell. Alcanzamos al fin el pie de nuestro objetivo, y dejamos las mochilas para, armados solo de piolet, crampones y cámara, hacer cima. La ladera final aún está completamente cubierta por la nieve, siendo la inclinación máxima de unos 40º cerca de la cima.

A las 13.00 hacemos cima. Nos ha costado tres intentonas, pero finalmente, estamos ahí, en la cima del Pirineo francés, a 3298 metros. Es un momento muy, muy emocionante, de los que te hace amar la montaña. El paisaje es sobrecogedor, incluso para ser un tresmil. Las caídas sobre el valle del Gaube son vertiginosas, y la vista del macizo de Ordesa es impresionante.

Nos relajamos un buen rato al sol, con calma, porque intuimos que la bajada va a ser un infierno en cualquier caso. Y así es. Usamos la vía normal, bajando el glaciar de Ossoue, que a estas horas es una enorme e inclinada masa de nieve totalmente blanda en la que te hundes hasta la rodilla. Pasamos el pasito delicado que hay al final del glaciar para coger el camino que sube del valle. A estas horas la nieve está descompuesta y resbala muchísimo, así que atención.

Llegamos a la ladera donde se yergue el refugio de Bayssellance, nuestro primer objetivo. Pero tenemos un problema. El esfuerzo y sobre todo el calor nos han dejado sin agua (2 litros cada uno, tela). Así que con todo el dolor de nuestro corazón decidimos bajar hasta Oulettes de Gaube. La subida hasta la Hourquette se nos hace inhumana en la nieve blanda. Y luego la larguísima bajada hasta el fondo del valle.

Llegamos a Oulettes a las 18.15, destrozados pero felices. Tras una suculenta cena (tengo que mencionarlo, el trato de los nuevos guardas del refugio es impresionante, y la comida más aún), y dormir 12 horas, al día siguiente volveremos con la calma, remontando el collado de los Mulos, para descender luego el valle del Ara hasta el refugio de Bujaruelo.
Waypoint

Refugio

Waypoint

Collado de Lady Lister

Waypoint

Corredor de la Moskowa

Waypoint

Chimenea

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